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martes, 4 de octubre de 2011

pudín de coco

¿Visitas inesperadas? ¿Bajón monumental? ¿Deseo loco de servirse una cosita dulce? Es hora de inmortalizar la receta infalible para sortear cualesquiera de los impasses mencionados, echando mano a tan solo 5 ingredientes. Sí, tal como lo leyeron: 5 ingredientes y 3 pasos.
Valga la aclaración de que esta preparación no es una invención mía, ni modo. Se trata de un postre que degusté en Mistura 2011, puntualmente en el pabellón bautizado “La Dulzura del Perú”, espacio auspiciado e inspirado por la más conspicua marca de leche condensada del planeta Tierra, donde todos y cada uno de los bocadillos estaban elaborados a base del más espeso, festivo y culposo de los derivados lácteos.



Este es el momento en que yo debiera traer a colación esa anécdota ochentera enferma de trillada de cuando uno (supuestamente) le hacía dos hoyitos al tarro y sorbía el contenido de la lata a escondidas, jurando que después bastaba con devolverla a su sitio para que el delito pasara piola. Por desgracia, sospecho que en mi casa dejaron de comprar leche condensada para la UP y después se les olvidó reintegrarla a la canasta familiar cuando hicieron su aparición los Chicago Boys, los malls y una integrante no inesperada (que quede claro ese punto, ¿ya?), pero sí algo rezagada en la familia.
La cosa es que yo vine a conocer la leche condensada ya pailona, en una época desvariante de esquemas penosos al ritmo de Roxette, extensas sesiones de espiritismo amateur y películas de terror que pillábamos de trasnoche en Metrópolis-Intercom. Bueno, una de esas noches fue particularmente memorable, por dos razones. Una, por la ocurrencia que tuvimos de chorrearnos ketchup por toda la cara y colgarnos de las repisas superiores del clóset para hacer creer a la nana que habíamos sido víctimas de un asesino en serie. Dos, porque para clausurar una noche tan brillantemente estrafalaria, a mi amiga y anfitriona se le ocurrió que nos zampáramos un pote de helado de manjar (yo solo conocía hasta entonces el de piña y la casatta trisabor), regado con un tarro entero de leche condensada. Cuento corto: al ratito me coloqué maliiiiita malita y gomité y tuve que llamar a mis papis para que me fueran a buscar.
Como decimos en el fútbol, fue debut y despedida para ambos productos en mi vida (el helado de manjar y la leche condensada). Tuvieron que pasar muchos años antes de que aceptara darles una nueva oportunidad y, ahora que lo pienso, es probable que ese episodio sea un antecedente relevante para explicar la baja tolerancia al dulce que me caracteriza.
Sin embargo, la presente es una de las excepciones que me lleva a flirtear peligrosamente con el azúcar, todo por culpa de esa alianza letal: azúcar + coco. OMG. Una adicción que ha llevado al borde del precipicio a más de una integrante de la comunidad. ¿Necesitan que les refresque la memoria acaso? ¿Cocadas del Da Dino, rings a bell...? ¡AJÁ!
Más allá de nuestras debilidades, cómo no rendirse ante el maravilloso relleno del Prestigio, el nunca bien ponderado Ricolate (“golosina con relleno sabor coco y cobertura sabor chocolate”), las cocadas del Montecarlo (Q.E.P.D.), las de las carretillas en Surquillo, los beijinhos en Río, los burfis de los restoranes indios... Los estudios indican que toda cultura que se precie de tal ha sabido descubrir la alquimia que se produce cuando el azúcar y el coco coinciden en el paladar. Recurriendo a un símil que hemos usado ya en otras ocasiones, podríamos decir que, si hubiera un Museo Universal de los Postres de Coco, este pudín vendría a ser como... la Mona Lisa.
En fin, lo que ahora yo deseo que ustedes sepan es que, de todos los postres, confites, dulces y pastelillos que degusté en Mistura, este, este mismísimo que ven acá, fue mi favorito:


Y siguiendo estas brevísimas instrucciones, a prueba de dummies, pueden tenerlo AHORA SHÁ en sus mesas. ¡Ya! Prendan el horno corriendo, colóquense el delantal, súbanle el volumen a la música del mal y póngansen manos a la obra.

Ingredientes:
azúcar para acaramelar el molde
1 tarro de leche condensada
2 medidas de leche normal (la medida es el mismo tarrito que vaciaron)
3 huevos
coco rallado (yo usé medio paquete de la Tostaduría Talca)
1/2 taza de harina con polvos cernida (si solo tienen sin, agregar 1 cdta. de polvos de hornear)
1 cda. esencia de vainilla y/o almendra y/o ralladura de naranja

Precalentar el horno a temperatura media-baja. Derramar algo así como ½ taza o más de azúcar en el fondo de una fuente pyrex. Introducir en el horno, bien abajo para que se haga rápido. Apenas se forme el caramelo, sacadla y dejadla enfriar. Reservar.
Mezclar los ingredientes del pudín en un bol grande, con batidor de mano o tenedor.
Verter en la fuente reservada y llevar al horno a baño maría, por unos 45 minutos o hasta que el pudín haya cuajado y la superficie empiece apeeeeeeenas a anunciar un matiz dorado. Retirar entonces del horno y dejar enfriar antes de servir.

Liz Teilor.

* A mí se me había ocurrido que, como contraste, podía venirle bien una salsa de maracuyá. La preparé y todo, pero donde perdimos el norte, se me olvidó echársela... Tendrán que averiguar solitas si le pega o no.

sábado, 22 de agosto de 2009

crumble de invierno

Un postre sano y delicioso, contundente sin ser empalagoso, un placer invernal sin igual. No es una exageración describirlo como un festín de contrastes para los sentidos: el helado se derrite al contacto con las frutas tibias, la cobertura crujiente se siente aún más crujiente al mascarla contra las manzanas blandas y suaves, los aromas de la canela y la cáscara de naranja brotan desde la fuente todavía burbujeante, sin que nada haga presagiar la aparición refrescante del limón...
A las finales, un auténtico bálsamo para las almas afligidas y la mejor manera de celebrar una noche de lluvia en buena compañía.

(Ay sí, es que como que me inspiré. Onda demasiado increíble cómo de repente las musas se apoderan de una. Como que me puse en contacto con algo súper... mío).

Ingredientes para el relleno:
- 6 manzanas y/o peras, cortadas en gajos
- ½ t. pasas, remojadas en agua caliente o licor
- 1 cda. jugo de limón
- 1 cdta. ralladura de cáscara de naranja o limón
- 2 cdas. harina
- 3-4 cdas. azúcar rubia
- 1 cdta. canela en polvo

Para la cobertura:
- 1 t. avena (en hojuelas, no instantánea)
- ½ t. harina sin polvos
- 3-4 cdas. azúcar rubia o 2-3 cdas. miel
- pizca de sal
- ½ t. nueces o almendras picadas
- 3-4 cdas. aceite (ojalá de oliva. Originalmente se hace con mantequilla, como la mayoría de las recetas de postres y repostería, pero por respeto a sus arterias les pido que la reemplacen por aceite. Van a ver que queda igual de rico y que pueden seguir este mismo principio en cualquier preparación).

Y para acompañar:
- helado o yoghurt natural

Precalentar el horno a temperatura media. Aceitar un pyrex o fuente para horno rectangular; también se puede hacer en potecitos pyrex individuales. Reservar fuente.
En un bol echar las frutas y desparramar encima el jugo de limón (para evitar que se oxiden), la ralladura, harina, azúcar y canela. Mezclar bien hasta que las frutas queden totalmente cubiertas. Poner la mezcla en la fuente preparada y hornear unos 20 mins.
Mientras la fruta está en el horno, preparar la cobertura. Mezclar los ingredientes secos en un bol; agregar el aceite y mezclar todo con las yemas de los dedos, formando pelotones. (Si quieren que la cobertura quede más seca y crujiente, agréguenle un poco más de materia grasa a la mezcla. Yo hallo que con poquito basta).
Retirar la fruta del horno y esparcir la mezcla de avena encima. Hornear por 25-30 mins. más, o hasta que la cobertura empiece a dorarse y las frutas estén burbujeantes. Sacar del horno y dejar enfriar un rato. Servir tibio acompañado con el helado o yoghurt.



Algunas sugerencias y reflexiones finales:
- Si las vacas están gordas, pueden hacerle un upgrade al postre agregando berries (frutillas, frambuesas, arándanos, moras, etc.) o cualquier otra frutica fresca o seca que le pegue. Podrían ser damascos turcos previamente remojados, higos o ciruelas frescas, qué sé yo. Echen a volar la imaginación. Malo no va a quedar. En el caso de las berries, que son más frágiles, no las agreguen a la mezcla de frutas desde el principio, sino que después de la primera horneada. Así no se desarman tanto. Y si son congeladas, mejor aún: añádanlas a la mezcla tal cual, sin descongelar.
- En cuanto al helado, el tradicional de vainilla siempre le viene bien, pero personalmente mis favoritos para este postre son el de canela y el de limón, ambos de agua. Le dan una nota de frescor y acidez que es el contraste perfecto. Recomiendo en particular los helados de La Menestra, en Las Dalias con República de Cuba (Plaza las Lilas), cafetín al que de seguro vamos a dedicar una crónica en LA OLLA COMÚN cuando empiecen las calores.

jueves, 30 de julio de 2009

brownies sabor a fudge

Esta vez pongo pausa a las delicias árabes, pero por poco tiempo, para poner a disposición de ustedes la receta de los brownies, extraída de un librillo de recetas norteamericanas.

Ingredientes:
-1 taza de mantequilla (225 grs.)
-2 tazas de azúcar
-3/4 taza de cocholate en polvo amargo
-4 huevos
-1 taza de harina
-1 cucharadita de vainilla
-1/2 cucharadita de sal
-2 tazas de nueces picadas

Enmantequillar un molde. Batir la mantequilla hasta que quede cremosa. Incorpora el azúcar y el chocolate en polvo, mezclando bien. Agregar los huevos uno a uno batiendo bien. Incorporar la harina, vainilla, sal y nueces. Vaciar al molde y hornear durante aproximadamente 30 a 35 minutos. Enfriar y cortar en cuadritos.


Nota: por favor no consideren esta cercanía hacia el país del norte como alejamiento de mis tradiciones y creencias. El libro norteamericano de recetas lo compré aquí en patronato, no es que yo haya ido para allá.

domingo, 5 de julio de 2009

tambrilli (dulce de higo)

Nuevamente otro dulcecito árabe con el cual deleitarse. Esta vez la receta extraída de la revista Aldamir, es un poco más compleja y requiere más preparación.
Ingredientes masa: 1 kilo de harina sin polvos de hornear, pizca de sal, 2 cucharaditas de polvos royal, 1 taza de aceite tibia, 2 tazas 1/4 de agua tibia, sésamo.
Ingredientes relleno: 1 kilo de higos secos, 2 tazas de azúcar, 1 tazas de agua.
El relleno se prepara antes. Remojar con un día de anticipación los higos en agua después de haberlos lavado. Retirar todo el agua y molerlos en la 1, 2, 3 hasta que quede una pasta. Agregar el azúcar y el agua y hacerlo hervir lentamente casi por una hora hasta que quede una pasta. Dejar enfriar.
La masa se prepara con el kilo de harina cernida, se le agrega una pisca de sal y el royal, el aceite tibio y por último el agua tibia. Se amasa hasta que quede blanda. Se hacen bolitas pequeñas de a una y se dejan reposar. Después las bolitas de masa se pasan hasta la mitad por clara de huevo y luego por sésamo. Se uslerean con el sésamo hacia la tabla, se le agrega una cucharada de dulce de higo, se cierra como una empanada normal y con el tenedor se fijan las orillas. Finalmente se fríen en abudancia aceite, vuelta y vuelta.

martes, 16 de junio de 2009

aristelos

Directo desde el encanto del Medio Oriente les traigo una exquisita receta de dulcecitos árabes muy fáciles de preparar. Para hacer los aristelos es necesario contar con: 500 grs. de sémola, un yogurt natural, una taza de azúcar, medio pan de margarina.
Vierte la sémola en un bol grande. A ésta agregale la margarina derretida y revuelve. Si no te gustan tan grasos, puedes reducir un poco la cantidad de margarina. Luego de revolver agregar el yogurt natural entero y la taza de azúcar y mezclar nuevamente. Si piensas que le falta un poco de líquido porque ha quedado demasiado espeso, puedes agregarle un pequeño chorrito de leche. Vierte luego la mezcla completa en un molde rectangular previamente enmantequillado y espárcela de tal forma que quede el molde enteramente cubierto. Luego con un cuchillo corta la masa en cuadraditos de similares proporciones. Arriba de cada cuadrito pon una almendra.
Tras haber terminado esto, se introduce el molde en el horno y se deja allí hasta que divises los primeros signos dorados sobre la primera capa de los aristelos. Mientras están en el horno, se debe hacer el almíbar. Para esto debes echar en una olla una taza de azúcar con una de agua y dejar a fuego medio hasta que hierva. Al momento de sacar los aristelos del horno se debe volcar inmediatamente el almíbar completo sobre la totalidad de los aristelos. Una vez fríos puedes deleitarte con el increíble sabor del Oriente Medio.
(Las fotos de los aristelos se agregarán prontamente)

jueves, 28 de mayo de 2009

LA TORTA

Ya a pedido del público!!! El dato de LA TORTA.
Deben de llamar al fono 2459311 y preguntar por Lorena.

La torta para 20 personas vale $15.000 y puede ser de manjar de lecha condensada con almendras o con nuez.
La dirección es en Barnechea pero hacen despacho a domicilio.
Los seguidores de este blog por experiencia propia o por palabras y gestos de la María saben que es dulcemente deliciosa y cautivante.

lunes, 18 de mayo de 2009

un postre del Perú

Son tantos los deleites gastronómicos que nos prodiga nuestro pueblo hermano del Perú, que ninguna alabanza es suficiente para celebrar su sabiduría culinaria. Habiendo tanto cebiche, ají de gallina y parihuela a los cuales dedicar congratulaciones, en esta ocasión más bien me voy a referir a uno que otro snack que se puede picotear al paso por nuestra pequeña Lima santiaguina, como no dudaría en denominarla algún periodista de poca monta.
Pues bien, la controversia con el enemigo público de nuestra cofradía patrimonial (a quien singularizaremos, haciendo uso de un código secreto, solo como ZLKT) a causa de las cocinerías nocturnas que se instalaban en calle Catedral, hoy tiene a nuestros hermanos impedidos de ejercer este digno oficio en la vereda donde hasta hace poco lo hacían. Para mi alivio y el de los cientos de aficionados a la comida callejera que allí se apostaban, nuestros amigos supieron pasarse por el mismísimo ass las disposiciones del innombrable y hoy siguen vendiendo sus delicias como quien revende entradas afuera del estadio, voceando pa’ callao: “comida, comida, papa rellena, cebiche”. Entonces, hay que fondearse en un rincón de las galerías como si uno estuviera haciendo la MEDIA movida en Emilia Téllez para que una guatona saque, por fin, de un coche de guagua sin guagua la condenada papa rellena.
Por suerte, más dentrada la noche la cuestión se desbanda y empiezan a aparecer los carros de supermercado acondicionados como parrillas, con anticuchos, pollos asados, salchipapas y tamalitos. JA. A la vuelta de la esquina de donde se ponían antes. In your face, maldito ZLKT.
En todo caso, no todo es tan tránsfuga. El caracol Bandera Centro, en toda la esquina de Bandera y Catedral, es hoy territorio de inmigrantes y entre centros de llamados, disquerías de música evangélica y puntos de distribución de sustancias ilícitas, hay varios locales de comida peruana sumamente respetables, entre los cuales destacan las varias sucursales de “Chris-Ivan” y el excelente almacén de productos peruanos “Ámbar”, cuyo dueño –un auténtico activista de la inmigración peruana- es ya mi amigo personal y no titubea en agasajarme con un vasito de Inca-Kola cada vez que voy a visitarlo.

La cosa es que entre todas las delicias humeantes que allí se sirven hay una serie de refrigerios menores que vale la pena probar también. Aparte de sabrosísimos tentempiés como los chifles (plátanos fritos), la cancha, las habas fritas y unos porotos tostados llamados ñuña o algo así, que se comen como manicitos, hay un surtido de postres exquisitos. Están las típicas leches asadas, los bizcochos y los turrones de doña Pepa (esos amarillos con mostacillas de torta encima), pero mi favorito es, por lejos, el combinado: mitad arroz zambito, mitad mazamorra morada. La capa de abajo es arroz con leche, pero preparado a la peruana, mucho más aromático y algo más quemado. Es espeso, la leche está a punto de convertirse en manjar y todo tiene un intenso sabor a canela, clavo de olor, vainilla y cáscara de naranja. La capa de arriba es una especie de jalea, muy suave y fresca, hecha de chicha morada, que es el jugo de los choclos morados; entre medio lleva unos trocitos de frutas cocidas, todo bien acanelado. La combinación entre los dos es perfecta. Los potecitos valen $300 y se venden también por separado. Con la amiga Betty (que ojo que se peina con la gastronomía peruana porque tuvo una asesora de esos pagos, de quien les cuento, a modo de anécdota, que andaba también en el caracol el día de la sesión fotográfica) ya somos habitués del “Chris –Ivan”. A ver si uno de estos días la amiga Betty le agarra la mano a esta cuestión y se anima a subir la receta del arroz zambo que dejó su nana pegada en el refri antes de deschavetarse y amenazar con las penas del infierno a la familia entera.

viernes, 15 de mayo de 2009

cheesecake de yoghurt

El postre ese que ustedes ya tan bien conocen. Esta es la versión tradicional con berries, abajo van las indicaciones para la versión de lúcuma* que probaron hoy.

- 1 pqte. galletas Amelia u otra por el estilo
- 6 cdas. avena integral
- almendras o nueces, apenas molidas, a gusto
- 50-60 g (o más) de mantequilla sin sal
- 5-6 yogures naturales Soprole
- 250 g (1 pote chico) ricotta (se puede reemplazar por 2 yogures más)
- 1 tarro leche condensada
- 1-2 cdas. extracto de vainilla
- 1 cda. ralladura de naranja (opcional)
- ½ vasito jugo de limón
- 2 tazas de berries (frambuesas, arándanos, moras, etc.)

Precalentar el horno a temperatura media. En un bol, moler las galletas y luego añadir la avena y las almendras. Agregar la mantequilla derretida y mezclar bien, hasta que se formen migas húmedas. Disponer la mezcla en el fondo de un molde redondo con base removible (de 28 cm, creo), presionando suavemente. Llevar al horno por 5-10 minutos, hasta dorar apenas. Sacar del horno -¡no debéis apagarlo!- y dejar enfriar unos minutos.
Por mientras, mezclar en un bol grande el resto de los ingredientes, menos las frutas. Para el último paso hay dos opciones: (i) simplemente agregar las frutas a la mezcla una vez que esté todo bien incorporado y verter suavemente sobre la base preparada; o -para las más hacendosas- (ii) volcar la mezcla de yogur sola sobre la base, emparejar y añadir las bayas seleccionadas lanzándolas de a una con mayor o menor ímpetu al interior de la mezcla. Así algunas van a quedar más al fondo y otras más en la superficie y se va a ver tan bonito que se van a colocar contentas cuando lo vean.
Finalmente, meter al horno a temperatura media-alta por unos 20-30 minutos. Se sabe cuándo está listo porque los bordes empiezan a enroscarse. Sacar, dejar reposar hasta que se enfríe y refrigerar durante unas cuantas horas o, mejor, toda la noche.

* Para la variante de lúcuma que comimos hoy en nuestro buffet DIVAN, se necesita algo menos de un frasco de puré de lúcumas en vez de las berries y solo la mitad de la leche condensada. Esta vez hay que mezclar el ricotta con los yogures y la vainilla en un bol grande y dividir la mezcla en dos: una la mezclan con el puré de lúcumas, esta va a ser la capa del medio; a la otra mitad le agregan como medio tarro de leche condensada, la ralladura de naranja y el jugo de limón, esta va a ser la capa superior. Ojo con que la capa de arriba no les quede muy dulce, que si no capaz que terminen en la posta...